lunes, 26 de septiembre de 2011

Le Tour de France. Normandía (II)

Casi sin darnos cuenta ya estabamos en nuestro 6º día de viaje, ese día lo dedicamos a recorrer más lugares del desembarco haciendo una ruta circular que no fue exactamente como dice el google maps, porque Tom Tom opinaba distinto ...

Salimos tempranito hacia arromanches, allí estuvimos en un mirador con su correspondiente memorial biendo las ruinas del puerto artificial, la marea estaba alta pero no en su momento máximo así que te permitia hacerta una idea bastante buena del curro que se pegaron, así como de los impresionantes paisajes de Normandía (y eso que no vimos los acantilados famosos).
Desde allí nos fuimos a ver las baterías de Longues, eran las terceras baterias alemanas que veiamos, pero es que en cada una de ellas se ven cosas distintas, en Azaville está el recorrido subterraneo y la explicación, en Crisbecq los dioramas y reproducciones, y aquí los restos de las baterias reales y las ruinas, la verdad es que está bastante bien conservado e impresiona.
Las distancias entre un lugar y otro son de apenas 10-15 minutos, pero de camino a nuestro siguiente destino la Pequeña Exploradora se nos quedó dormida, lo que supuso que tuvimos que sacar la silla en el cementerio americano de Colleville-sur-mer, seguro que habeis visto imágenes de este cementerio en películas (salvar al soldado Ryan) así que me las voy a ahorrar, pero a cambio os pongo una de las vistas.

Llegamos, aparcamos el coche y sacamos la silla de la pequeña, así que llevabamos los bolsos respectivos, las cámaras, la mochila en la que iba la adrenalina y la silla. Cuando pasas al cementerio resulta que estás en territorio americano, así que hay allí unos soldados americanos que te revisan de arriba a abajo y te hacen dejar todo lo que lleves en las cintas, entre que la niña iba dormida pero ellos querian ver la parte de abajo de la silla, que la adrenalina iba por otro lado y yo iba pendiente por si nos ponian pegas (que no nos las pusieron) se formó un poco de lio.
Ya pasado el control entramos en el museo, impresionante, emocionante y con bastantes cosas, hay desde placas que recuerdan a familias en las que varios miembros murieron en el desembarco o en la guerra (padres e hijos, hermanos, ...) hasta cosas de la época que llevaban los soldados (alimentos empaquetados, tabaco, botiquines, los famos "crikers", ...), salimos del museo y estuvimos dando un paseo por el cementerio con la playa de omaha abajo a un lado del cementerio, vimos una capilla que tienen y el inevitable memorial y nos fuimos a buscar donde comer.
Al meter a la niña en el coche se despertó y empezó a protestar porque tenía hambre, fuimos hacia la playa de omaha y al bajar del coche descubrí que no tenía el bolso, lo busqué por todo el coche y nos dimos cuenta que me lo había dejado en una de las cintas de la entrada al cementerio, fue un rato malo, muy malo, llevaba algo de dinero, tarjetas, la llave de la casita en la que estábamos....
Llegamos al apartacamiento y el viajero me dejó lo más cercano posible a la entrada mientras buscaba donde aparcar, llego al museo y una cola tremenda, como uno de los soldados estaba al final de la cola, le cuento mis penas medio en inglés, medio en castellano y directamente me contesta que sí que está mi bolso que le acompañe, llegamos a una sala que había justo a la entrada donde los scanners, le dice a otro que cree que soy la sra. del bolso (en inglés) y me pregunta a mi como es el bolso, se lo describo y efectivamente allí estaba mi bolso.
Así que volví toda contenta al coche, volvimos a la playa de omaha, ya que habíamos visto que junto al memorial había varios restaurantes, echamos un vistazo en los que había y nos decidimos por uno americano que está a la derecha del memorial junto a la carretera y que también es hotel (no recuerdo el nombre), les contamos de la alergia de la niña y nos dijeron que no había problema, pedimos la comida, los niños unos filetes no me acuerdo como, el padre entrecot y yo pasta con frutos del mar, que era más bien frutos del mar con algo de pasta, y sidra roja, se va el camarero y casi inmediatamente viene otro a decirnos que no hay problema por hacerle la comida a la niña, pero que mejor que lo que habíamos pedido les hacian a los dos niños steak hache y frites que con eso estaban seguros de que la niña no tenía problema, así que dijimos que sí (evidentemente). Tanto la comida como la bebida resultaron muy ricas.
Despues de comer estuvimos viendo el inevitable memorial unos y como podeis ver en la segunda foto, otros aprovecharon para jugar con lo que encontraron por allí.


Antes de ponernos en marcha estuvimos viendo el museo Memorial de Omaha Beach, el cual no estaba previsto, pero viendo el  tanque de la puerta y la "barca" que se veía en la cristalera no pudimos resistirnos.
La verdad es que fue todo un acierto, no era muy grande, había varias escenografías de la ocupación alemana y del desembarco en si, tambien de un hospital de campaña y bastantes vehículos de todo tipo, además de "cosas" tanto de alemanes como de aliados y de la resistencia (papeles, comida, uniformes, armas, ...), de allí todos sacamos algo, yo un mapa de la zona con la descripción de las distintas fases del desembarco, los enanos los famosos crickers (que menuda tarde dieron) y unas pistolas y el padre una placa.

Desde allí nos fuimos a las últimas baterias del día ( y uno de los pocos sitios gratuitos), el Point du Hoc, aquí lo interesante no eran las baterias sino los agujeros que había de las bombas, parecía un gruyere, y por supuesto los acantilados por los que subieron los rangers, aquí los niños se portaron regular, ya estaban pelín saturados y lo único que querían era meterse por los agujeros.

Aún así nos fuimos a ver la "gambada" del día, el museo de rangers de Grandcamp, en el que esperabamos algo como lo de Omaha, pero no, una sala con algunas maquetas y mapas y un audiovisual que al Miniviajero y al padre si les gustó, pero a la Pequeña Exploradora ni chapa, así que me tocó salir.

A la última etapa del día llegamos por los pelos porque ya eran las 18:00 de la tarde pero afortunadamente todavia estaba abierto, el Cementerio Aleman de La Cambe, a pesar de que hay enterrados muchísimos más alemanes que americanos en el que habíamos visto por la mañana, es muchisimo más pequeño e impresiona menos aunque tambien tiene su punto, viendo las placas hay mucho alemán de menos de 20 años enterrado, además hay centros de flores secas en algunas placas.
Desde allí cogimos la autovia y por no hacer caso al TomTom en vez de hacer la ruta turística por la campiña la hicimos por la circunvalación de Caen, así que llegamos con los dos crios dormidos y fuera del horario de piscina. Así que dedicimos que como de esa "casita" se podía salir a las 11 irían al día siguiente por la mañana con el padre porque Miniviajero le tenía que enseñar "el rio" y el "tobogán de la selva". Esa noche fué la primera que nos dedicamos ha hacer "Panés" hasta las tantas (pollo, pavo, ternera empanado con "no Egg" y pan rallado del dia en trozos de mordisco) ya que al día siguiente pensabamos hacer "Pique-nique" (Pic-Nic en Francés)
Al día siguiente el Explorador Padre y yo intentamos levantarnos pronto y aprovechar, pero la pequeña Exploradora nos oyó y hubo que recoger con ella "moneando" por allí, de todas formas se nos dió bien y pudieron disfrutar un ratillo de la piscina mientras yo terminé de hacer el tetris y me di una ducha tranquila.

Ese día habiamos metido Rouen un poco de aquella manera, porque "la casita" de Versalles no nos la daban hasta las 16:00 h. y como así veiamos una catedral gótica de las "famosas", así que llegamos a Rouen a casi las 13 h. aparcamos en el parking del ayuntamiento junto a una impresionante iglesia gótica que no era la famosa pero que tenía muy buena pinta y un horario un poco raro, ya desde el principio nos empezó a gustar Rouen, se veian las tipicas casas normandas con el entramado de madera, así que tiramos para la zona peatonal, los enanos tenían hambre así que empezaron a comer "Panés" (nuestra comida había que comprarla), llegamos a la catedral la estuvimos viendo por dentro y por fuera y nos gustó pero nos pareció que no estaba demasiado bien conservada (estaba en obras) no porque hubieran tenido poco cuidado sino porque la piedra estaba como comida y muy negra.

Comimos unos bocatas en una de las entradas de la catedral y Miniviajero decidió que queria volver a comer, así que el atacó las salchichas y la pequeña exploradora un helado de frigo (allí se llaman Miko y tambien etiquetan bien).
Despues de comer vimos el reloj y cogimos el tren que recorre todo el casco histórico, la verdad es que nos gustó y nos arrepentimos de no haberle dejado más tiempo pero nos teníamos que ir a Versalles.

En ese desplazamiento fue en uno de los que más nos alegramos de llevar a TomTom, porque las autopistas que rodean Paris son un caos, además llegar a Versalles desde las mismas no es fácil, ya que hay que entrar en unos tuneles y dar varias vueltas porque hay un bosque protegido que rodea parte de Versalles.

Pero al fin conseguimos llegar, el cahutte era muy chulo, a los crios les encantó, pero a nosotros no tanto, primero no tenía lavabo, si baño (con ducha) y fregadero pero no lavabo ni microondas, segundo la escalera era de mano, bastante pequeña y empinada, tercero tenía una alarma de incendios que saltaba en cuanto intentabas hacer algo de comida .... pero no estuvo mal.

Como llegamos con tiempo nos dió tiempo a darnos un bañito y a hacer algunas compras en uno de los super de la zona y en la boulangerie donde tanto el pan como las galletas estaban de vicio.

Voy a hacer el corte aquí porque sino se va ha hacer demasiado largo.

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