miércoles, 6 de junio de 2012

Republica Dominicana (III). Verano 2004

Casi un año despues retomo el "Diario" del viaje a República Dominicana.

Lo dejamos cuando volvíamos el domingo al hotel de Santo Domingo, al día siguiente vinieron a buscarnos para ir al Todo incluido, en vez del típico Punta Cana fuimos a Bayahibe al hotel Coral Canoa (que no se llama exactamente así, tenía un nombre- era de una cadena cuando fuimos y ahora tiene otro nombre parecido y es de otra cadena).
El camino bien, nos recogió un monovolumen, en el camino hicimos una parada-tipica en una tienda-tipica donde compramos alguna cosa típica y llegamos al hotel.
Llegamos a la peor hora, salía un montón de gente y llegabamos otro montón así que nos perdimos la copa de bienvenida, pero bueno, nos recogieron los trastos, nos pusieron la pulserita y nos dijeron que a las tres volvieramos a por la llave.
Aprovechamos para pasear por el complejo (grande pero no monstruoso), tomamos unos roncitos, comimos y por fin nos daban la habitación, nos llevaron en un carricoche de golf y nos acompañaron hasta la habitación en la que ya estaban nuestras cosas, encima de las camas habían hecho unas figuras de pájaros con las toallas y las habian adornado con flores (creo que eran buganvillas), de momento pintaba muy bien.
Nos avisaron que ese día más tarde iria nuestra guia a contarnos excursiones y demás, nos explicaron como iba lo de las bebidas y el hielo y allí nos dejaron.

La habitación era bastante grande con dos camas de 1,35 y ventiladores de techo, un baño grande y un pequeño patio-terraza (estábamos en la planta baja), en la habitación había una cafetera, un hervidor de agua, café, té, azucar, una botella de cocacola y una botella de agua (que reponian), en el pasillo había una máquina de hielo.

En el todo incluido se me mezclan los dias, estuvimos de lunes a sábado, un día hicimos buceo a pulmón en la bahía de Bayahibe, otro día hicimos la excursión de los Altos del Chavón e Isla Saona (una pasada), y el viernes antes de volver hicimos una visita a caballo al parque natural que había justo donde acababa el hotel, pero con todo y con eso yo en los todo incluido de este tipo me siento encerrada.

El hotel tenía minigolf, cuatro restaurantes (que probamos todos) buffet, caribeño, mexicano e italiano, varios bares (el típico de la piscina tambien), discoteca (que era más bien un pub), sala de billar y un teatro. Pero no dejaba de ser una jaula de oro. En la piscina había tortas para conseguir una tumbona en primera línea, ir a los jacuzzis de gratis (tambien tenia un spa bastante caro) era complicado porque siempre estaban a tope, en cambio en la playa casi nunca había nadie, era una playa estrechita y larga con palmeras naturales bastante maja, pero casi siemper estabamos nosotros y el vigilante (del que nos hicimos amigos), un dia vimos un colibrí.

Otro dia un jardinero estaba podando las palmeras y tumbando cocos, como estaba bebiendoselos con nuestro amigo el vigilante nos acercamos y nos invitaron a coco recien cortado, una delicia, nos hicimos amigos del vigilante porque cuando llegabamos le saludabamos y cuando nos ibamos tambien, le parecia muy extraño y un dia nos pusimos a hablar, decía que los españoles eramos muy educados (¿¿¿) que generalmente saludabamos y pediamos las cosas por favor que a él la mayoría de la gente no es que no le saludaba, es que ni le veian .....

Tambien pasé un poco de verguenza ajena por la gente que no paraba de comer y beber, generalmente madrugabamos porque con el cambio de hora las 8 de la mañana de allí eran las 14 de aqui, así que casi todos los días a las 7 estábamos en pie, lo habitual es que antes de las 8 habíamos desayunado y con nosotros el resto de los españoles (que eran un grupo de amigos y un grupo familiar), a alguno a las 10 le veíamos en el chiringuito de la playa tomando pizza y perritos y cuando nos acercábamos a eso de las 13 a tomar un aperitivo en la piscina ya estaban como cubas (menos mal que los españoles eramos educados ...)

El hotel estaba lleno de americanos-yanquis, puertorriqueños, alemanes, italianos, algún venezolano y los 15-20 españoles que ya he comentado, era curiosisimo el clasismo que había.

Los empleados eran dominicanos o haitianos y enseguida sabias si eran lo uno o lo otro por como se trataban entre ellos.

Los yankis iban de dueños del mundo, los puertorriqueños tambien (una noche en la mesa de al lado unos puertorriqueños comentaban a voces que estaba bien que vigilaran las barcas porque luego se les llenaba Puerto Rico de indeseables), tanto los venezolanos como los dominicanos hablaban bastante con nosotros, pero se notaba que eramos de otro continente.

Para otro día las excursiones, a ver si con un poco de suerte es antes de 11 meses

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